Entre el auge energético y la crisis industrial
Las “dos Argentinas” se hicieron evidentes en el AmCham Summit 2026, un encuentro que reunió a empresarios de distintos sectores. Por un lado, el sector energético se mostró optimista, mientras que el industrial presentó un panorama más cauteloso. A lo largo del evento, se notaron expectativas bastante diferentes entre ambos grupos, pero todos coincidieron en la importancia de establecer “reglas claras” para fomentar la inversión.
En lo que respecta a las petroleras, su discurso fue claro: están convencidas del potencial de Argentina a largo plazo. Los referentes del sector, como Juan Martín Bulgheroni de Pan American Energy, destacaron los avances en proyectos relacionados con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Bulgheroni enfatizó que si no se desarrollan proyectos adecuados, no se podrá aprovechar el gas que el país tiene para ofrecer. El entusiasmo también se vio reflejado en las palabras del ministro de Economía, Luis Caputo, quien habló sobre iniciativas de más de 80.000 millones de dólares.
Vaca Muerta es el centro de todas las miradas. Las empresas ven allí la oportunidad de expandir sus exportaciones en el mediano y largo plazo. El mensaje fue claro: entender el verdadero potencial exportador en el gas licuado. Fernando Bonnet, de Central Puerto, complementó este enfoque, señalando que aún queda mucho por hacer, especialmente en el ámbito de la generación de energía eléctrica.
Por otro lado, el diagnóstico de las industrias locales fue más conservador. Muchas voces expresaron la sensación de “estancamiento”. Este sentimiento se hizo notar en el EMAE, que muestra que varios sectores relacionados al mercado interno tienen su capacidad instalada por debajo del potencial. Aunque mencionaron mejoras en indicadores financieros, como la baja en las tasas de interés, aún hay una atmósfera de expectativa y la urgencia de recuperar el crédito para impulsar el crecimiento.
En la inauguración del evento, Mariana Schoua, CEO de Amcham Argentina, planteó que Argentina atraviesa un momento clave. Señaló que se ha dejado atrás la lógica de la urgencia y se abre la oportunidad para debatir sobre el desarrollo. Resaltó la importancia de la estabilidad macroeconómica como condición necesaria pero no suficiente; el verdadero desafío está en transformar esa estabilidad en un crecimiento productivo sostenible.
Schoua afirmó que han habido avances importantes, como un mejor respeto por la propiedad intelectual y acercamientos hacia una modernización del sistema laboral. Aun así, hizo hincapié en que es crucial seguir avanzando en reformas estructurales, sobre todo en lo que respecta a la fiscalidad, para simplificar el sistema y reducir distorsiones que afectan las actividades empresariales. “Sin reglas claras no hay inversión”, concluyó, dejando claro que la previsibilidad es fundamental para construir un escenario productivo que promueva el crecimiento a mediano y largo plazo.