El 76% de los textiles presenta subfacturación en importaciones

La competencia desleal está en aumento en nuestro país desde que el Gobierno optó por eliminar los controles de calidad y las barreras aduaneras. Esto se ve claramente en el sector textil, donde un informe privado revela que el 76% de las importaciones están subfacturadas. Dentro de estos datos, destacan casos casi absurdos, como el de una empresa que importa remeras a u$s0,01, lo que equivale a unos $14. Todo esto sucede en medio de una crisis del sector manufacturero que sigue cayendo y no parece encontrar un punto de estabilidad.

El pedido de los industriales para “equilibrar la cancha” parece no ser escuchado por el Gobierno. Cuando se trata de intervenir en el precio de los combustibles ante los aumentos internacionales, o ajustar el tipo de cambio para tener mejores números en la inflación, el Gobierno actúa. Pero, ante la competencia desleal, su respuesta es bastante inflexible.

La apertura comercial, que es parte de la política del presidente Javier Milei, no parece tener objeciones a sus consecuencias. No hay respuesta del Gobierno ni siquiera ante los casos más extremos de subfacturación, que según los industriales, se han multiplicado desde que se eliminaron los controles aduaneros y ahora afectan a casi todos los sectores.

La cadena textil y sus cifras

En el sector textil, un análisis basado en datos oficiales muestra que el 50% de las importaciones se realiza con subfacturación. Este número se vuelve aún más impactante al observarlo en términos de peso: el 76% de los kilos importados se declaran a precios muy por debajo de los del mercado. Comparado con lo que se consideraba hace apenas dos años, esto es alarmante.

Los números son claros. Abrigos de fibra sintética que hasta hace poco se importaban a u$s11,84, ahora se declaran a u$s2. Prendas de algodón que antes llegaban a u$s21, hoy se registran a u$s1. Y hay casos de remeras que se declaran a u$s0,01, unos $14 actuales. Este tipo de anomalías se deben, según un trabajador aduanero, a la decisión del Gobierno de eliminar los valores de referencia que establecían un umbral mínimo para la importación.

Impacto en la economía

Las empresas que subfacturan importaciones evitan pagar gran parte del IVA, las Ganancias y los derechos de importación. Esto tiene un efecto notable en las arcas fiscales del país. De hecho, los derechos de importación y las tasas estadísticas fueron el segundo ítem con mayor caída en la recaudación de marzo, con un descenso interanual del 17,3%, sólo superados por derechos de exportación.

La reducción en los ingresos públicos obliga al Gobierno a implementar nuevos ajustes que afectan áreas sensibles como la salud, la educación y las ayudas para personas con discapacidad. También se espera un impacto sobre la actividad económica: algunos economistas anticipan una caída en el indicador mensual de actividad económica de febrero.

El ingreso de mercadería con precios irrisorios provoca una competencia desleal para la industria local, que atraviesa una crisis profunda. Según datos de la Unión Industrial Argentina (UIA), la actividad en el sector cayó 3% interanual en febrero, marcando así ocho meses consecutivos de descenso en comparación con 2025.

El contrabando y la subfacturación intensifican la falta de competitividad sistémica que enfrentan los empresarios, como el alto costo de financiamiento, la infraestructura deficiente y un tipo de cambio desfavorable. Al parecer, estas preocupaciones no parecen ser prioritarias para el Gobierno, como lo menciona un industrial al señalar que ya se ha planteado la situación, pero poco se ha avanzado para resolverla.

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