La oferta de cereales reduce el impacto de la guerra
La escalada en los precios de la energía está generando un impacto significativo en los insumos clave para la producción de alimentos. Esto ha llevado a una caída en la rentabilidad de nuestros productores, lo que, entre otras cosas, podría afectar el costo de lo que encontramos en la mesa.
A raíz de la guerra en Medio Oriente, los precios de los alimentos a nivel global experimentaron un aumento en marzo. Aunque las circunstancias no son las ideales, la abundante oferta de cereales ha logrado amortiguar un poco este efecto.
La FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, informó que su Índice de Precios de los Alimentos, que monitorea los cambios en una cesta de productos de consumo global, llegó a una media de 128,5 puntos en marzo. Esto significa un aumento mensual del 2,4% en comparación con el mes anterior. El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, destacó que, aunque los precios han subido, este aumento ha sido moderado, en gran medida, gracias a la buena oferta mundial de cereales.
Sin embargo, hay una preocupación creciente. Si este conflicto se prolonga más de 40 días y los costos de los insumos siguen altos, los agricultores podrían verse obligados a utilizar menos insumos, sembrar menos o, incluso, cambiar de cultivos. Esto podría reducir la producción futura y afectar tanto la oferta como los precios de los alimentos para el resto del año y el próximo.
Los aumentos en fertilizantes pueden repercutir en la inflación de alimentos en Argentina
Un aspecto que está impactando considerablemente en el precio de los alimentos son los fertilizantes. Según datos recientes, el precio de la tonelada de urea, el fertilizante más utilizado en el mundo, subió casi 40% en marzo. Esto se debe al aumento en el valor del gas, un insumo esencial para su producción.
En Argentina, la urea se utiliza principalmente en los cultivos de trigo y maíz. Con la suba de sus precios, el costo de producción en el sector agropecuario también se incrementa, y esto puede trasladarse a los precios de alimentos tan esenciales como la harina, el aceite y la carne.
La buena noticia es que la cosecha de este año no está en riesgo, ya que los productos fertilizantes ya fueron aplicados. Sin embargo, el conflicto bélico podría impactar en la próxima cosecha de trigo. Frente a esta situación, los especialistas advierten que, si las condiciones persisten, los productores podrían decidir usar menos fertilizantes o no sembrar en absoluto. Esto podría traernos más inconvenientes en los próximos meses, sobre todo en lo que respecta a los precios de los alimentos que todos compramos en el mercado.