Trump afirma que Irán dejó pasar diez buques en Ormuz
Israel ha decidido sacar de su lista de objetivos al ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchi, y al presidente del Parlamento, Mohaad Baqer Qalibaf. Esta decisión llegó a raíz de la mediación de Pakistán, que solicitó a Washington que convenza a Tel Aviv de no llevar a cabo ataques contra ellos. Según una fuente pakistaní cercana a las negociaciones, “los israelíes tenían nuestras coordenadas y tenían planes de eliminarlos. Les dijimos a EE.UU. que, si también los eliminaban, no quedaría nadie con quien hablar, así que EE.UU. pidió a los israelíes que desistieran”.
La retirada de Araqchi y Qalibaf de la lista de objetivos de Israel es temporal, por un período de cuatro a cinco días, mientras se buscan caminos para la negociación. Al principio, algunos medios estadounidenses no mencionaban la participación de Pakistán, pero ahora está claro que Islamabad, junto con Egipto y Turquía, tiene un rol crucial como mediador entre Teherán y Washington. Las conversaciones directas de Pakistán con ambas partes podrían servir también como un lugar para futuras charlas de paz.
Mientras tanto, la propuesta de EE.UU., enviada a través de Pakistán, exige que Irán eliminee sus reservas de uranio altamente enriquecido, cese el enriquecimiento, restringa su programa de misiles balísticos y corte la financiación a aliados regionales. Aunque Donald Trump afirma que Irán está desesperado por llegar a un acuerdo, Araqchi ha dejado claro que Teherán está revisando la propuesta, pero no tiene intención de sentarse a negociar activamente sobre el conflicto. Esta dinámica muestra la delicada combinación de presión militar y negociación estratégica que caracteriza la situación en la región.