Qué cambia en un negocio con volumen y sin margen

El proceso de compra de Mastellone, la empresa detrás de los productos lácteos más conocidos del mercado, empezó en abril de 2025. Arcor y Danone decidieron activar la opción de compra que estaba establecida en un acuerdo firmado en 2015. La respuesta de los accionistas de General Rodríguez fue rápida y negativa, calificando la propuesta como una “oferta hostil”.

Desde ese momento, se desató un periodo de negociaciones intensas, que incluía no solo charlas formales, sino también amenazas de llevar el asunto a un tribunal internacional. La situación se complicó aún más porque el contrato contemplaba jurisdición en España, lo que aumentaba el riesgo de un conflicto legal. Sin embargo, tras muchas idas y venidas, finalmente lograron llegar a un acuerdo.

Un aspecto crucial a destacar es que, junto con el anuncio de la compra, el directorio de Arcor comenzó a formalizar la transacción. El 24 de marzo, aprobaron el traspaso de acciones a través de Bagley Argentina y firmaron un contrato marco de inversión para crear una joint venture con Danone en el sector lácteo. Además, se convoca a una asamblea general extraordinaria para el 30 de abril, donde los accionistas deberán ratificar tanto la compra como la nueva estructura de la empresa. Así que, aunque el control ya había cambiado, los trámites formales aún no concluían.

De la orden de París a la negociación local: cómo se gestó la operación

El aspecto internacional desempeñó un papel clave en todo este proceso. Según se comentaba en el ambiente empresarial, la casa madre de Danone en París estaba presionando para que se avanzara con la compra completa como parte de una estrategia global para reestructurar operaciones en mercados claves.

La relación entre Arcor y Danone tiene raíces profundas que se remontan a décadas atrás. Desde 2005, son socios en Bagley Latinoamérica y habían establecido lazos con Mastellone desde los años 90, tras una compra que les dio acceso a yogures y postres, así como a la logística de distribución.

El acuerdo de 2015 marcó un punto de inflexión. En esa ocasión, ambas compañías compraron una primera participación y aseguraron la opción de llegar al 100% antes de 2025. Con el pasar de los años, aumentaron su participación, alcanzando cerca del 49%. En total, se estima que Arcor y Danone habían invertido alrededor de u$s120 millones en la empresa antes de este último paso.

No obstante, el cierre de esta negociación presentó el mayor desafío. La cláusula de valuación incluía criterios que dieron lugar a interpretaciones muy diferentes. Mientras que los compradores querían aplicar criterios más conservadores, los vendedores insistían en mantener el valor histórico de la compañía. Todo esto sucedía en un contexto de caída del consumo y aumento de costos, que complicaban aún más la situación. Aun así, ninguna de las partes deseaba llevar el asunto a tribunales.

Más que una compra: la construcción de un gigante integrado

Con el control total en manos de Arcor y Danone, el próximo objetivo es avanzar en una integración que ya estaba tomando forma desde hace tiempo. La compra de Mastellone busca unificar un esquema que antes funcionaba de forma fragmentada: la producción de lácteos, quesos y manteca, por un lado, y las categorías de alto valor agregado, como yogures y postres, por otro. Ahora, todo este entramado quedará bajo una sola estructura, con el potencial de aumentar la eficiencia y la escala.

Lo que Arcor y Danone incorporan no es menor. Mastellone opera al menos nueve plantas procesadoras y varias instalaciones de clasificación, incluyendo uno de los complejos más grandes de Sudamérica. Procesa aproximadamente 1.400 millones de litros de leche al año, abastecida por alrededor de 640 productores, lo que la posiciona como el principal actor en el mercado local. Además, cuenta con alrededor de 3.400 empleados, lo que refleja el peso estructural de la empresa.

La integración con Danone genera una mayor escala en segmentos donde la multinacional ya tenía una fuerte presencia. Por su parte, Arcor aporta su capacidad comercial, logística y de expansión regional, con operaciones en toda América Latina y exportaciones a más de 120 países. Este movimiento no es aislado; Arcor ha crecido a través de adquisiciones y la incursión en el sector lácteo busca consolidar su presencia en productos básicos con mayor integración.

Un gigante en un sector en crisis: el trasfondo económico de la operación

Para entender el cierre del acuerdo, es necesario mirar los números. El último balance de Mastellone revela una situación complicada. La empresa facturó $1,88 billones en 2025, pero terminó con una pérdida neta de $65.364 millones. Esta cifra refleja cómo se está moviendo actualmente la industria láctea en Argentina: volúmenes constantes, pero márgenes cada vez más reducidos.

A pesar de mantener su escala con despachos que equivalen a 1.482 millones de litros de leche, el esquema de costos ha afectado la rentabilidad de manera significativa. El costo de ventas superó los $1,35 billones, sumado a altos gastos comerciales y logísticos, y costos financieros. En resumen, el sector lácteo enfrenta un problema estructural: no puede trasladar del todo los aumentos de costos a los precios, en un mercado que sigue debilitado en el consumo masivo.

En este contexto, el precio final de la operación aún permanece en el aire, pero el mercado empieza a notar cambios. La discrepancia entre las expectativas y las primeras ofertas muestra un cambio de ciclo: los activos en el sector lácteo han perdido valor, incluso para una marca líder. A pesar del número exacto, la operación representa una tendencia de mayor concentración y cambio de manos en la industria láctea, que enfrenta márgenes ajustados y altos costos.

Para Arcor y Danone, el verdadero reto no es solo adquirir, sino también implementar. La integración brinda oportunidades de eficiencia, pero exige resolver un complicado equilibrio: cómo transformar volumen en rentabilidad en un mercado que todavía no valida precios. Este será el factor que definirán el verdadero resultado de la operación.

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