El Congreso aclara que intervenciones requieren su aprobación
Javier Milei, en un reciente discurso en la Universidad Yeshiva de Nueva York, sorprendió a muchos al afirmar: “Vamos a ganar la guerra”. Hablaba sobre el conflicto en Medio Oriente, y sus palabras no pasaron desapercibidas. En las horas siguientes, el canciller Pablo Quirno dejó entrever la posibilidad de enviar buques argentinos. Esto generó un revuelo entre los diputados de la oposición, que advirtieron que cualquier declaración de guerra requiere la autorización del Congreso. Aseguraron que, si hay algún conflicto en el país, la responsabilidad recaería en el Presidente, quien podría enfrentar hasta 15 años de prisión por sus declaraciones.
Durante el evento de Argentina Week, Milei se autodenominó como el “presidente más sionista del mundo”. Aseguró que Argentina ha sido víctima de ataques terroristas, diciendo: “Nos han metido dos bombas, una en la AMIA y otra en la Embajada de Israel. Por lo tanto, son nuestros enemigos”. También mencionó su alianza con Estados Unidos e Israel, insinuando que, a un hilo de distancia, la historia pudo haber cambiado en su favor.
La respuesta de Irán no tardó en llegar. Desde su régimen, acusaron a Milei de cruzar “una línea roja imperdonable”. Un editorial en el diario oficialista iraní, el Tehran Times, advertía que Irán no puede permanecer indiferente ante estas actitudes hostiles y que debería diseñar una respuesta proporcional a la “enemistad” de Argentina.
Mientras tanto, el escándalo político en Argentina tomó su propio rumbo. La atención se desvió hacia Manuel Adorni, jefe de Gabinete, quien se vio envuelto en un lío por llevar a su esposa en un avión oficial, además de ser descubierto volando en un jet privado a Uruguay. En medio de todo esto, el proceso judicial que involucra a la familia Milei por la Causa $LIBRA se complicó aún más.
Diputados: pedido de informes
Las declaraciones de Milei resonaron en el Congreso. Varios integrantes del bloque Provincias Unidas solicitaron información sobre el grado de implicación del Estado argentino en el conflicto en Medio Oriente. Recordaron que, según la Constitución, es responsabilidad del Congreso decidir sobre la intervención en conflictos bélicos.
El diputado socialista Esteban Paulón insistió en que la Constitución establece claramente quién tiene la autoridad en estas decisiones. Resaltó el artículo 75, que otorga al Congreso el poder de autorizar al Ejecutivo para declarar la guerra o hacer la paz. También mencionó el inciso que limita al Ejecutivo en la movilización de fuerzas fuera del país.
Días antes, Quirno había hecho declaraciones que no dejaron lugar a dudas sobre sus intenciones, afirmando que “en la medida que lo necesite, está claro de qué lado vamos a estar”.
Paulón subrayó que cualquier intento de eludir el papel del Congreso no solo sería anticonstitucional, sino que podría caer dentro de las disposiciones del artículo 219 del Código Penal, que castiga actos hostiles que expongan al país al peligro de guerra sin la debida autorización.
Las advertencias a Javier Milei
El panorama se nubló más para Milei cuando Paulón advirtió que sus acciones podían interpretarse como un delito, con penas que podrían llegar a ser de hasta 6 años de prisión si eso desencadena un conflicto real. El también diputado Pablo Juliano, desde su cuenta de Twitter, enfatizó que “no estamos en guerra” y que el único responsable de cualquier eventualidad sería el propio Milei.
Juliano dejó en claro que es el Congreso el que debe decidir sobre la entrada de Argentina en conflictos bélicos y apuntó a que el país es reconocido por su deseo de mantener la paz.
Las preguntas de la oposición
El bloque de Provincias Unidas entregó un proyecto de resolución con 35 preguntas dirigidas a varias carteras. Buscan aclarar si el Gobierno ha hecho evaluaciones de los riesgos geopolíticos relacionados con sus posiciones en el conflicto. También interrogan sobre medidas específicas para reforzar la seguridad de embajadas, infraestructuras críticas y otros objetivos sensibles.
Con toda esta incertidumbre y las secuelas del pasado, los diputados están queriendo asegurarse de que el Gobierno esté tomando en serio las implicancias de sus declaraciones, dados los antecedentes de Argentina con los atentados terroristas de los años 90.
Aunque las reacciones en el ámbito político son variadas, muchos en la provincia y el ámbito general se han mantenido alejados de la controversia. Mientras tanto, algunos, como Waldo Wolff, del PRO, celebraron las declaraciones de Milei, pensando que “no hay que perder la dignidad” y que Argentina ya se encuentra en una guerra, aunque una parte de la población aún prefiera mantener una postura pacifista.