Uruguay obtiene el 90% de sus ingresos con tres impuestos comunes a Argentina

La Argentina tiene por delante el desafío de presentar, en 2026, un proyecto de reforma tributaria, un compromiso que asumió el año pasado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta tarea no será sencilla, ya que involucra a varios actores políticos que están fuera del alcance del gobierno central.

El equipo de Luis Caputo, al frente del Ministerio de Economía, junto con los colaboradores de Federico Sturzenegger en Desregulación, podría mirar a Uruguay como modelo. Este país, a pesar de tener una estructura tributaria similar, recauda más que la Argentina.

Un informe del Instituto para el Desarrollo Social de la Argentina (IDESA) destaca que el caso uruguayo demuestra que el problema no está tanto en la alta presión tributaria. En los últimos 20 años, Uruguay ha logrado duplicar su PBI, mientras que Argentina apenas creció un 50%. Actualmente, el PBI per cápita en Uruguay es de u$s23.000, frente a solo u$s14.000 en Argentina. La pobreza, lamentablemente, es el doble en nuestra nación.

Estos contrastes son llamativos, sobre todo porque la presión impositiva en ambos países se asemeja, rondando el 27% del PBI. La diferencia radica, según el estudio, en el tipo de impuestos que se aplican. Por ejemplo, en Uruguay, el IVA contribuye con un 9,7% del PBI, mientras que en Argentina solo llega al 7,4%. En cuanto al Impuesto a las Ganancias, Uruguay recauda un 7,1%, mientras que en Argentina es solo del 4,5%. Las cargas sociales son otro punto a considerar, donde Uruguay genera 9,6% y Argentina apenas 5,1%.

IDESA subraya que Uruguay es más eficiente en la recaudación de estos tres impuestos esenciales para el financiamiento del Estado.

La comparación de las alícuotas también es reveladora: el IVA en Uruguay es del 22%, similar al 21% en Argentina, pero el Impuesto a las Ganancias de las empresas en Uruguay se sitúa en 25%, mientras que en nuestro país alcanza el 35%. Las cargas sociales en Uruguay están entre el 30% y el 35%, en comparación con el 43% de Argentina. Esto lleva a que con tarifas similares en IVA y inferiores en otros impuestos, Uruguay logre recaudar más que nosotros.

Por qué la Argentina recauda menos

Un análisis reciente, dirigido por el economista Jorge Colina, resalta que la principal causa de esta ineficiencia en la recaudación son los impuestos distorsivos. Por ejemplo, el impuesto sobre los Ingresos Brutos y el impuesto al Cheque afectan la competitividad y fomentan la evasión, lo que impacta negativamente en la recaudación general, especialmente del IVA y las cargas sociales.

Además, el informe sostiene que los derechos de exportación desincentivan la producción, afectando la rentabilidad y, por ende, la recaudación del Impuesto a las Ganancias.

El problema no es la presión tributaria

IDESA sugiere que lo fundamental no es reducir la presión tributaria, sino mejorar la calidad de los impuestos. Por ejemplo, si el IVA absorbiera los Ingresos Brutos, podría haber un aumento moderado en la alícuota, dado que una mejor recaudación disminuiría la evasión y potenciaría las ventas.

El informe también remarca la importancia de seguir reduciendo el gasto público y de mejorar la gestión del sistema tributario, aunque esto no debería ser un obstáculo para reorganizar la estructura impositiva.

Debate sobre la reforma tributaria

A diferencia de Uruguay, Argentina es un país federal donde cada provincia tiene el poder de recaudar impuestos. La recaudación de la Nación son facultades delegadas. Sin embargo, los ingresos provinciales han caído, y solo algunas provincias como Buenos Aires, Santa Fe o la Ciudad de Buenos Aires no dependen tanto de la coparticipación federal.

En el primer bimestre de 2026, las transferencias a las provincias fueron de $11,3 billones, lo que significa una disminución en los recursos del 7,3%. Así, 2026 no parece un buen momento para que avance una reforma que requiera el compromiso de las provincias para reducir Ingresos Brutos. Según los rumores, el gobierno nacional tiene en la mira eliminar, en primer lugar, el Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios.

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