Irán aumenta exportación de petróleo y ganancias tras conflicto
El estrecho de Ormuz sigue abierto. Aunque la situación en la región es complicada, algunos buques petroleros han logrado cruzarlo sin contratiempos. Durante los últimos seis días, se han transportado más de 2,1 millones de barriles diarios de crudo, principalmente hacia China e India, y sí, se trata de petróleo iraní.
Mientras otros países del Golfo se encuentran pensativos, buscando estrategias para almacenar y transportar su petróleo sin detener la producción, Irán sigue comerciando como siempre.
Según datos de Kpler y Tanker Trackers, que monitorean el movimiento de estos barcos, desde el inicio del conflicto han salido siete buques de las costas iraníes, enviando más crudo que en todo febrero. Lloyds List Intelligence estima que ya son unas 15 las naves que han navegado por el estrecho de Ormuz. Curioso, solo una de esas naves, el Shenlong, fue oficialmente reconocida al transportar un millón de barriles el 4 de marzo; apagó su sistema de identificación para no ser detectada.
Una estrategia que funciona
Este negocio no solo beneficia a China y, en menor medida, a India, ya que muestra que las sanciones occidentales no son un gran obstáculo para ellos. Además, ha generado cerca de mil millones de dólares para el gobierno iraní, justo lo que necesitan para financiar la guerra.
La flota que lleva a cabo estas operaciones es lo que se conoce como la “flota oscura”. Aunque ha existido desde hace tiempo, su número ha crecido notablemente tras las sanciones a Rusia por el conflicto en Ucrania. De las 900 a 1.400 naves que la integran, entre el 17% y el 19% de todos los buques que transportan crudo a nivel mundial, un buen número lleva petróleo ruso, iraní y venezolano.
Más de 600 a 1.100 de estas naves transportan crudo ruso, y entre 100 y 150 son iraníes. El año pasado, se estima que entre el 6% y el 7% de todo el crudo marítimo fue transportado por estos barcos.
Desafíos en el camino
Aunque los barcos de la flota oscura están en funcionamiento, enfrentan riesgos. La mayoría son viejos y muchos han sido sancionados por Estados Unidos. Sus capitanes están dispuestos a asumir riesgos que otros no tomarían; pueden apagar sus transponders y navegar sin seguros.
Las promesas de escoltar buques por parte de Donald Trump y Emmanuel Macron siguen siendo solo eso: palabras. Mientras tanto, los barcos siguen su rumbo. Un buque indio, el Skywave, navega bajo una falsa bandera, y dos de sus naves han sido atacadas por Irán. Pero estos capitanes siguen enviando mensajes como “We are a Chinese ship. We are coming through; we are friendly” para tratar de pasar desapercibidos.
Así, en medio de un contexto global tumultuoso, la situación en el estrecho de Ormuz continúa siendo dinámica, con una mezcla de movimiento comercial y tensiones geopolíticas.