Crisis del vino y la yerba mate provoca tensiones en Mendoza y Misiones
La vitivinicultura argentina, especialmente en las provincias cuyanas, está atravesando un momento complicado. La crisis se debe a diversas situaciones económicas internas y a cambios en los hábitos de consumo a nivel mundial. Recientemente, los trabajadores del sector intentaron hacer un paro, pero fue suspendido por una conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo de la Nación. Por otra parte, la cadena de producción de la yerba mate, un símbolo nacional y base económica en el noreste, se encuentra en problemas severos. Productores y autoridades provinciales han denunciado que la desregulación impulsada por el Gobierno está afectando a 13.500 familias productoras, favoreciendo a grandes empresas que dominan el mercado.
En Mendoza, un paro que prometía ser histórico durante la vendimia fue frenado por esta conciliación obligatoria. Aunque la suspensión del paro no resuelve el conflicto, ya que se discute una propuesta salarial que el gremio considera “miserable” en el contexto económico actual. La última oferta expuesta en la audiencia paritaria fue un aumento del 1% mensual durante seis meses para el personal de bodegas y del 0,5% mensual para los trabajadores de viña. Desde el sindicato, consideran que este ofrecimiento es inadmisible.
Además, en el último fin de semana, la vicegobernadora Victoria Villarruel, que asumió la presidencia temporalmente, participó de la Fiesta de la Vendimia en Mendoza. Sin embargo, no fue recibida en el aeropuerto por autoridades provinciales, y mucho se habló sobre sus controversiales interacciones en redes sociales.
Un sector en terapia intensiva
El panorama no es alentador para la vitivinicultura argentina. Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las exportaciones de vino han caído a su nivel más bajo desde 2009, con apenas 661 millones de dólares en 2025. En solo cuatro años, el volumen exportado se desplomó un 73%, pasando de 193,3 millones de litros en 2020 a solo 52,1 millones en 2024.
El problema no termina ahí: el consumo interno también ha disminuido un 12,5% en 2025, estableciendo un mínimo histórico. En cambio, las importaciones de vino se incrementaron, llevando a una casi desaparición de la presencia argentina en el mercado global. Se estima que el precio de la uva ha caído aproximadamente un 30% en relación al año anterior, mientras que los costos mayoristas han aumentado un 276% desde finales de 2023.
La emergencia que no espera
Ante esta crisis, el diputado provincial Germán Gómez ha propuesto un conjunto de medidas de emergencia. Están solicitando la declaración de Emergencia Vitivinícola, la fijación de un precio mínimo para la uva, y la creación de una mesa de diálogo intersectorial. La medida busca detener la pérdida de más de 27.700 hectáreas cultivadas desde 2016 y evitar que más viñedos cierren. Los legisladores advirtieron que no se trata solo de cifras, sino de trabajadores y comunidades enteras que dependen de la vitivinicultura.
Con la conciliación en marcha, el sindicato y las empresas deben sentarse nuevamente a negociar. Desde FOEVA están decididos a reclamar una propuesta que considere el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores, mientras que las bodegas argumentan que la baja en el consumo y las dificultades para exportar complican cualquier oferta. La tensión se mantiene en un sector que siente que el tiempo juega en su contra. Según Gómez, “el tiempo de los diagnósticos se agotó”.
El precio de la yerba mate: $700 vs. $180
En cuanto a la yerba mate, la situación es alarmante. El ministro del Agro y la Producción de Misiones, Facundo López Sartori, destacó la discrepancia entre lo que deberían cobrar los productores y lo que efectivamente reciben. “Se debería pagar $700 por kilo de hoja verde, pero actualmente el precio se sitúa entre $180 y $220“, informó. Esta brecha representa una estimación de pérdida de $200.000 millones para los productores en el último año.
“Un proyecto de muerte”: la denuncia de los productores
El productor Hugo Sand ha calificado la situación como un “proyecto de muerte”, refiriéndose a la desregulación que ha implementado el Gobierno. Según él, la crisis es un problema político generado por la eliminación de la ley que creaba el Instituto Nacional de la Yerba Mate. La estructura del sector está dominada por unas pocas empresas que controlan más del 50% del mercado, dejando a miles de pequeños productores en una posición vulnerable.
El ministro López Sartori también se mostró preocupado. Denunció que las tierras están cambiando de manos y que, con la desregulación, el modelo productivo se basa cada vez más en una mecanización intensiva, sin considerar el impacto ambiental y social.
El éxodo hacia Brasil: cuando la yerba no alcanza
La crisis está teniendo consecuencias visibles en la comunidad. Muchos productores están cruzando la frontera para trabajar en Brasil, donde una jornada laboral puede rondar $50,000, en comparación con los $25,000 en Argentina. Esta fuga de mano de obra está haciendo que numerosos productores argentines busquen nuevas oportunidades en el país vecino.
Ante la falta de regulación, el gobierno de Misiones está proponiendo la creación de una “pizarra de precios” para ofrecer un parámetro claro de referencia a todos los involucrados en la cadena de producción. La implementación de esta medida busca aportar transparencia y darle a los productores una idea de quién está pagando mejores precios. La crisis actual se ha agravado tras la derogación de leyes que habían funcionado como un equilibrador en el mercado, y mientras tanto, los conflictos geopolíticos suman más incertidumbre a la situación.