Diego Tosca advierte sobre la reforma laboral y su impacto en litigiosidad

Diego Tosca está al frente de una discusión importante sobre una nueva ley que acaba de ser sancionada por el Congreso de la Nación, la cual tiene un impacto significativo en la manera en que se extinguen los contratos laborales en Argentina. La reforma no solo altera el monto de la indemnización que un trabajador despedido puede recibir, sino que también introduce un “Fondo de Asistencia Laboral” (FAL) que podría reducir aún más lo que los empleadores deben abonar.

Cambios en la Indemnización

Primero, lo que hay que tener en cuenta es que, según esta reforma, se elimina la necesidad de aviso previo durante el periodo de prueba. Desde julio de 2024, este periodo se extiende a seis meses. Lo curioso es que en un país con alta rotación de empleo, muchas personas ocupan trabajos por cortos plazos y a menudo son despedidas en este periodo. Hasta ahora, si un empleado era despedido en este marco, el empleador debía avisar con 15 días de antelación o pagar una indemnización equivalente a medio mes de sueldo. Esta pequeña compensación que ayudaba a quienes quedaban sin trabajo se elimina.

En términos de indemnización por antigüedad, que generalmente se simplifica como un mes de sueldo por cada año trabajado, ahora se limita qué conceptos se incluyen en el salario base de cálculo, resultando en montos menores. Antes, muchos incorporaban bonos y aguinaldos a ese cálculo, pero la nueva ley los excluye. Además, para los salarios variables, como horas extras y comisiones, ahora se considerará el promedio de los últimos seis meses, lo que también reduce el monto final de la indemnización.

¿Cómo Funciona el Fondo de Asistencia Laboral?

El FAL se establece como un fondo especial para ayudar a cubrir las indemnizaciones por despido. La parte crítica es la procedencia de estos fondos, ya que provendrán de lo que los empleadores solían aportar al sistema de seguridad social. Esto significa que un segmento de la indemnización que antes era cubierto por los empleadores saldrá, insólitamente, de fondos destinados para jubilaciones. Esto plantea serias dudas sobre la constitucionalidad de la ley, ya que podría limitar la protección contra despidos arbitrarios que asegura la Constitución.

En cuanto al impacto en el cobro de indemnizaciones, esta reforma aplicará no solo a nuevos empleos, sino también a relaciones laborales ya existentes. Esto significa que, en la práctica, aunque el FAL ayudará en el futuro, inicialmente la carga seguirá recayendo mayormente sobre los empleadores.

Litigiosidad en Aumento

Uno de los efectos colaterales de esta reforma puede ser un aumento en los litigios. Por un lado, hay cuestiones relacionadas con indemnizaciones que no reconocerán el carácter salarial de ciertos beneficios, lo que podría dar lugar a juicios. Por otro, se impone una prohibición para reclamar daños y perjuicios en casos relacionados con el cumplimiento de las normas laborales. Esto perjudica a quienes trabajan fuera de la formalidad, ya que no tienen acceso a obras sociales ni seguros de desempleo.

Reduciendo Fondos de la Seguridad Social

Por si fuera poco, se estima que esta reforma reducirá los fondos de la ANSES en al menos 2.600 millones de dólares anuales, lo que afectará directamente las jubilaciones de muchos argentinos. La falta de un plan claro para cubrir este desfinanciamiento genera incertidumbre sobre cómo se sostendrán los beneficios jubilatorios en el futuro.

Consecuencias del FAL

El dinero que las empresas depositen en el FAL estará a nombre de la empresa y solo se usará para cubrir indemnizaciones en caso de despidos. Cada empleador tendrá una cuenta separada y se espera que la Comisión Nacional de Valores supervise el manejo de estos fondos. Sin embargo, hay preocupaciones sobre la posibilidad de que el Estado utilice este dinero para otras finalidades, lo que desplaza la carga hacia el futuro de los trabajadores.

Los cambios son profundos y generan un aire de inseguridad en el ámbito laboral, donde muchas preguntas quedan en el aire.

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