Cómo guiar a jóvenes en el uso responsable de chatbots
Vuelven las clases y, en este nuevo ciclo, la inteligencia artificial (IA) ya forma parte de nuestra vida diaria. Desde los más pequeños hasta los adolescentes, muchos estudiantes han comenzado a usar esta herramienta para complementar su educación. ¡Así es! Estos sistemas se han integrado en la rutina escolar y doméstica de tal manera que han superado la adopción de otras tecnologías educativas más recientes.
Pero, claro, no todo es sencillo. Expertos en educación digital advierten sobre un tema preocupante: la desconexión entre el uso que hacen los chicos de estas plataformas y el conocimiento que tienen los adultos sobre ellas. Eso puede llevar a decisiones drásticas, como prohibir completamente su uso o, por el contrario, delegar responsabilidades. En medio de este debate, surge la alfabetización tecnológica como una forma de encontrar el equilibrio.
Más de la mitad de los jóvenes ya usa inteligencia artificial para estudiar
Los datos de UNICEF y UNESCO, gracias al estudio Kids Online Argentina, revelan que más del 50% de los chicos y chicas entre 9 y 17 años utiliza inteligencia artificial, y de estos, dos de cada tres lo hacen con fines escolares. Este uso se concentra principalmente en cuatro áreas:
- Tareas y trabajos prácticos.
- Búsqueda de explicaciones para estudiar.
- Proyectos creativos.
- Consultas relacionadas con emociones o problemas personales.
Lo interesante es que la humanización de los chatbots, con su lenguaje empático y respuestas cercanas, puede ayudar a generar vínculos de confianza. Muchos menores sienten que están interactuando con alguien real debido al diseño conversacional y a la forma en que estos sistemas simulan comprender emociones.
Claves para evitar riesgos cognitivos y emocionales en casa y en la escuela
Uno de los debates más candentes en este tema es sobre la delegación cognitiva. Hablo de cuando los chicos reemplazan su propio proceso de aprendizaje por una respuesta automática. Esta situación puede limitar el desarrollo de habilidades críticas y creativas.
El gran desafío para los educadores es emplear la inteligencia artificial como una herramienta que complemente, y no sustituya, el aprendizaje. Además, en el aspecto emocional también existen riesgos. Hay ejemplos internacionales de adolescentes que han tenido interacciones intensas con chatbots, especialmente en situaciones vulnerables, lo que ha levantado alertas sobre la falta de filtros adecuados.
No se trata de un control autoritario, sino más bien de establecer espacios para compartir experiencias, conversar sobre cómo se usa la IA y analizar las respuestas que ofrecen. Sentarse juntos a explorar la herramienta permite detectar errores, sesgos o información incorrecta.
Un trabajo en conjunto entre educadores, directores y familias es fundamental para incorporar la inteligencia artificial como una herramienta pedagógica, manteniendo siempre en vista criterios éticos y metodológicos.