Multimillonario de 79 años busca pareja para tener heredero

La historia de un multimillonario británico de 79 años ha generado revuelo en las redes sociales. Este hombre, que busca una esposa joven, está dispuesto a desembolsar millones. Su objetivo: conseguir un hijo varón al cual dejar su inmensa herencia. Cualquier argentino podría pensar: “¡Eso es una locura!”

Pero lo que realmente llama la atención no es sólo la recompensa, sino los exigentes requisitos que ha establecido. Este hombre ha armado una lista de condiciones tan curiosas y limitantes que su búsqueda romántica parece casi un reto inalcanzable para cualquier mujer común.

Quién es Benjamin Slade y cuál es su objetivo

El protagonista de esta historia es Benjamin Slade, un hombre de la alta sociedad. Se dice que es descendiente del rey Carlos II de Inglaterra y propietario de un extenso campo en Somerset. Su vida ha estado centrada en manejar sus propiedades y mantener las tradiciones familiares.

Su obsesión actual es que su fortuna quede en manos de un hijo varón. Para cumplir su deseo, se creó un perfil en Tinder, donde se presenta como un hombre de 56 años, buscando conectar con mujeres mucho más jóvenes y eliminar a aquellas que superen los 40.

Requisitos insólitos

Los requisitos para las candidatas son sorprendentes: deben medir más de 1,52 metros, tener licencia de armas y saber pilotear un helicóptero. Una verdadera aventura para encontrar una madre para su heredero. A cambio, promete un salario atractivo, viajes por el mundo y un estilo de vida que muchos soñarían.

La vida amorosa del multimillonario y sus controversias

El historial amoroso de Benjamin no es menos intrigante. Su primer matrimonio duró desde 1970 hasta 1991, y terminó en medio de tensiones y la peculiaridad de convivir con diecisiete gatos. Tras su divorcio, intentó salir con Bridget Convey, pero la dejó al descubrir que ya había sobrepasado los 50 y no podría darle el heredero que tanto anhela.

Más tarde, se comprometió con Sahara Sunday Spain, una joven escritora estadounidense, pero canceló la boda a último momento. Las polémicas no terminan ahí. Su imagen quedó afectada después de perder juicios por despidos de empleadas que estaban embarazadas. Esto le costó alrededor de 179.500 euros, un golpe doloroso para su economía, que lo obligó a poner a la venta algunas propiedades.

Es una historia que invita a reflexionar sobre los límites de la búsqueda del amor y la herencia, y cómo a veces, las cosas que parecen un cuento de hadas pueden tener más de complejo de lo que imaginamos.

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