Apoyo a Javier Milei y creación de una agenda propia
El radicalismo se juntó en Santa Fe con 300 intendentes y cuatro gobernadores, buscando mostrar una imagen de fortaleza territorial de cara a las elecciones de 2027. Sin embargo, las diferencias internas sobre su relación con el gobierno de Javier Milei quedaron en evidencia.
El encuentro, liderado por el gobernador anfitrión Maximiliano Pullaro, tuvo como objetivo reforzar la presencia del partido y discutir temas clave como la economía regional y la producción. La idea era poner en primer plano esos asuntos, tratando de dejar de lado las diferencias que existen dentro del partido respecto a las políticas libertarias. Para ello, participaron expertos que abordaron temas relevantes, pero la influencia de la gestión de Milei fue un tema recurrente durante toda la jornada.
Una tentativa de reafirmación
Pullaro fue un anfitrión que buscó reafirmar el carácter federal del radicalismo. Junto a él estuvieron los gobernadores Alfredo Cornejo de Mendoza, Juan Pablo Valdés de Corrientes, y Leandro Zdero de Chaco. Sin embargo, la ausencia de Carlos Sadir de Jujuy, quien estaba en su propia apertura de sesiones legislativas, generó diversas especulaciones.
Este encuentro masivo de más de 300 intendentes mostró la intención del radicalismo de recuperar la territorialidad como herramienta de reconstrucción política. El mensaje fue claro: “La UCR debe ser el partido del federalismo y del interior productivo”. Sin embargo, es inevitable mencionar que las tensiones aumentan entre quienes desean mantener una relación constructiva con el gobierno y aquellos que consideran que el partido debe diferenciarse claramente ante las próximas elecciones.
Diferencias y posturas
Mientras los líderes del partido intentaban enfocar la conversación en los principios históricos y la producción, algunos comentarios pusieron de manifiesto las distintas opiniones internas. Pullaro, por ejemplo, afirmó que el radicalismo debe ser un partido de libertad e igualdad. Esto lo dijo mientras se refería a la polarización política actual en Argentina, donde hay quienes apoyan y otros que rechazan las políticas del actual presidente.
Por otro lado, Cornejo reiteró su respaldo a las reformas impulsadas por Milei, alineándose más con una postura del PRO y con sectores del radicalismo más abiertos al diálogo. Destacó que necesitan ser una alternativa viable y no ir en contra de las corrientes actuales.
Por su parte, Ulpiano Suárez, intendente de Mendoza, trató de moderar el apoyo hacia la Casa Rosada. Se centró en los problemas que enfrenta la gente, como el cierre de empresas y la pérdida de empleos, haciendo hincapié en que deben construir una alternativa real ante la crisis.
Un clamor por justicia y equidad
Desde Corrientes, Gustavo Valdés puso el dedo en la llaga sobre la asfixia financiera que sufren las provincias y cómo eso repercute en el día a día. La falta de fondos y el desfinanciamiento de obras públicas fueron temas destacados, con el objetivo de recalcar la necesidad de una Argentina más justa y equitativa.
A pesar de esforzarse por recuperar un discurso que evoque a tiempos mejores, el radicalismo se enfrenta al desafío de no quedar atrapado entre el apoyo estratégico a Milei y la construcción de una alternativa sólida. En este contexto, la UCR se posiciona en un lugar de espera, buscando fortalecer su presencia en el Congreso y definir su relación con el actual gobierno.