La tensión entre Kicillof y el cristinismo complica el Senado
El próximo jueves 26, el Senado bonaerense se prepara para una jornada crucial. Durante la sesión preparatoria, la Cámara tendrá que definir sus autoridades y las secretarías que apoyarán a la vicegobernadora, Verónica Magario. Un punto clave en la agenda es quién liderará el bloque de Fuerza Patria.
Tras la fachada institucional, se esconde una lucha de poder en la que se juega el control de la Cámara alta. Hay tensiones entre el grupo de Axel Kicillof y los sectores cercanos al cristinismo. Esta interna, que ha generado muchas roces, sigue sin resolverse.
El origen del conflicto
Todo empezó a finales de noviembre, cuando se aprobaron licencias para legisladores electos, incluyendo a Gabriel Katopodis y Diego Valenzuela. Desde el equipo liderado por Sergio Berni, cuestionaron el proceso, argumentando que la votación se hizo con senadores que aún no habían asumido oficialmente.
La discusión escaló rápidamente, incluyendo amenazas de denuncias contra Magario. El kirchnerismo, con el respaldo del Frente Renovador, avanzó sobre la vicepresidencia primera del Senado, un cargo clave en la línea sucesoria, postulando a Mario Ishii, quien ha vuelto a alinearse con Cristina Kirchner.
La contraparte política
En el otro lado, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que apoya al gobernador, propone a Ayelén Durán, una senadora con un pasado en La Cámpora, pero actualmente alineada con Andrés “Cuervo” Larroque. Desde la Gobernación, aseguran que el control institucional debe ser manejado directamente por Kicillof.
Mayoría numérica, sin síntesis política
A pesar de que el kirchnerismo tiene 18 de los 24 senadores de Fuerza Patria, no ha logrado llegar a un acuerdo definitivo. Intentos de forzar una sesión a través de cartas enviadas a la vicegobernadora no han prosperado, dejando la negociación estancada.
La disputa también toca la Secretaría Administrativa del Senado, que actualmente ocupa Roberto Feletti. Se mencionó al exsenador Gustavo Soos para ese puesto, pero la idea parece haberse enfriado en las últimas horas.
La lucha central, sin embargo, sigue siendo por la vicepresidencia primera y la jefatura del bloque. El kirchnerismo está considerando a Berni para este cargo, mientras que Kicillof mantiene su apoyo a Durán. La dinámica es complicada, ya que hasta diciembre, la vicepresidencia estaba en manos de un aliado de Kicillof, Luis Vivona, un diputado cercano a Leonardo Nardini.
Los próximos pasos
La definición en la Cámara alta debe ocurrir justo antes de la apertura del período ordinario de sesiones, previsto para el 2 de marzo. Kicillof se presentará en la Asamblea con un ambiente de tensión fiscal con la Nación y negociaciones paritarias aún abiertas con los sindicatos estatales.
En su discurso, Kicillof enfatizará el recorte de fondos nacionales, aludiendo a la gestión reciente de Javier Milei, que dejó una deuda cercana a los 15 billones de pesos. Este tema ha sido recurrente en los debates políticos recientes.
El escenario en el ámbito legislativo también se presenta complicado. El peronismo tiene quorum propio en el Senado y es la primera minoría en Diputados, mientras que La Libertad Avanza ha aumentado su representación, señalando que buscará discutir la boleta única en papel para las elecciones provinciales.
En La Plata, reconocen que la apertura de sesiones también funcionará como un trampolín para potenciar la proyección nacional de Kicillof de cara a 2027. En los últimos meses, han comenzado a desplegar el Movimiento Derecho al Futuro en diversas provincias, con contactos que abarcan distintos lineamientos políticos.
Sin embargo, esta estrategia avanza en un contexto marcado por tensiones con el cristinismo. La resolución —o no— del conflicto en el Senado será crucial para el tono del oficialismo bonaerense en un año lleno de desafíos fiscales, disputas sindicales y reestructuración interna dentro del peronismo.