Desanzo y su influencia en el cine argentino actual

El director de fotografía Juan Carlos Desanzo dejó un legado impresionante en el cine argentino. Hasta hace poco, se mostraba activo, incluso defendiendo al sector audiovisual en el Congreso. Su vida estuvo marcada por una rica trayectoria que comenzó en la fotografía y lo llevó a dirigir películas emblemáticas.

Desanzo es recordado por su trabajo en clásicos como “Juan Moreira”, “La tregua” y “Gente en Buenos Aires”. Las imágenes vibrantes y auténticas que capturó en películas como “La hora de los hornos” y “El habilitado” son solo un ejemplo de su talento. También se aventuró en proyectos más sencillos como “La gran aventura” y otros que exigieron un mayor desafío artístico, como “Los gauchos judíos”. En todas estas obras, su habilidad para contar historias visualmente resplandece.

Durante el rodaje de “Crónica de una señora”, tuvo un impacto decisivo en la carrera de María Luisa Bemberg, una guionista que luego se convirtió en directora gracias a su apoyo. Bemberg recuerda que Desanzo la animó a perseguir sus propios proyectos: “Usted es inteligente, tiene buen ojo… tiene que ser directora”. Esa frase cambió su vida.

Esa misma curiosidad y pasión por el cine llevó a Desanzo a explorar el rol de director. Realizó thriller policiales protagonizados por Rodolfo Ranni, como “El desquite” y “Al filo de la ley”. En una anécdota impresionante, mientras filmaba la última de estas películas, fue atropellado por un auto pero regresó a trabajar en pocos días, mostrando su inquebrantable dedicación.

Se lanzó a contar historias de vida, entre ellas la exitosa “Eva Perón”, con actuaciones memorables de Esther Goris y Víctor Laplace. También dirigió “El amor y el espanto”, donde retrató a Borges en un romance complicado. Su último trabajo significativo fue “El polaquito”, una conmovedora historia sobre un chico de la calle que intentaba ayudar a una joven atrapada en un entorno violento. La crítica lo describió como “una cruda radiografía de una verdad que nadie ignora”.

Desde 2004 hasta su fallecimiento, Desanzo siguió dejando huella en el cine argentino con otras películas como “La venganza” y “Acorralados”. Apostó también a la docencia en Diseño de Imagen y Sonido de la UBA, compartiendo su experiencia con nuevas generaciones. A pesar de su retiro en Ingeniero Maschwitz, siempre encontraba tiempo para charlas y encuentros con colegas y estudiantes.

Su cumpleaños número 88 fue el 15 de enero, y tan reciente como la semana pasada, participó en una reunión importante sobre la reforma laboral que podría afectar al sector. Curiosamente, recordó el apoyo que recibió en su momento de Patricia Bullrich para rodar “Eva Perón”. Su muerte, ocurrida de manera inesperada, parece marcar el fin de una brillante etapa en nuestro cine, aunque su esencia continúa viva en su obra y en la inspiración que dejó a quienes lo conocieron.

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