Qué opciones tiene el Gobierno ante la crisis actual

La inflación en Argentina marcó un 2,9% en enero, alcanzando un máximo en diez meses. Esto encendió las alarmas en el mercado, ya que el proceso de desinflación parece haberse interrumpido momentáneamente. Con este panorama, el esquema económico del Gobierno enfrenta una nueva fase de tensión. Aunque el superávit fiscal sigue siendo el pilar que evita episodios de volatilidad, el ancla cambiaria ha perdido efectividad. Esto nos lleva a centrar la atención en las dinámicas de salarios y tarifas, que se perfilan como claves para intentar darle un giro a la desaceleración de la inflación.

Es importante preguntarse por qué la inflación persiste, especialmente en un contexto de disciplina fiscal y contención monetaria. La respuesta se encuentra en el desanclaje del plan económico tras el levantamiento del cepo cambiario. A pesar de los esfuerzos del Gobierno, el tipo de cambio ha escalado a niveles preocupantes, lo que obligó a implementar un nuevo esquema donde las bandas se ajustan según el IPC.

Expertos de consultoras aseguran que la política cambiaria, que ya ha pasado por cuatro versiones en dos años, no está funcionando como un ancla del programa. La suba del IPC ha ensanchado las bandas, limitando la capacidad de intervención. A su vez, la oferta local de divisas extranjeras ha crecido últimamente gracias a emisiones de deuda privada y un aumento en las liquidaciones del agro desde el verano.

Por otro lado, el tipo de cambio en Argentina no se encuentra aislado; muchas monedas de Latinoamérica están atravesando un momento de apreciación en el marco de un dólar más débil.

Salarios y suba de tarifas: la pata de un plan en “tensión”

Con el ancla cambiaria en un momento complicado y otras dos anclas, la fiscal y la monetaria, que no producen el efecto deseado, ahora queda la ancla salarial como una posibilidad para reiniciar el proceso de desinflación.

Recentemente se dio a conocer que los salarios registrados en el sector público y privado crecieron apenas un 2% en diciembre, un aumento que se queda corto frente a la inflación de 2,8% de ese mismo mes, según datos del INDEC. Desde que comenzó el gobierno de Javier Milei, el poder adquisitivo de los trabajadores formales ha caído 6,4%.

Adicionalmente, las consultoras mencionan que la ENGHO 2017/2018 se considera para medir el nuevo IPC que el Gobierno está demorando. Comparando noviembre de 2023 con 2025, los salarios privados registrados bajaron -2,1% en términos reales. Sin embargo, respecto al IPC actual, están -1,6% abajo y -8,1% con la nueva medición. La situación de los empleados públicos es aún más crítica, con disminuciones de 17,0% usando el IPC oficial, y 22,6% según la canasta basada en la ENGHO.

Los números de salarios demuestran cómo, a lo largo del tiempo, los ingresos de los trabajadores se han deteriorado considerablemente. Si se decidiera cambiar la metodología, probablemente eso aumentaría los reclamos de recomposición, un desafío para el Gobierno que busca fortalecer el ancla salarial en medio de una aceleración inflacionaria. Aunque ya se anunciaron aumentos en las tarifas de servicios públicos para febrero y marzo, que impactarán negativamente en el poder adquisitivo.

Por lo tanto, a pesar de la urgencia de mantener el “viejo IPC”, desde Facimex se anticipa que la inflación continuará siendo alta durante el primer trimestre. Para febrero, se proyecta un 2,6%, ya que persisten las presiones sobre los precios de los alimentos y los aumentos regulados que afectarán directamente el IPC, especialmente en tarifas de electricidad, gas y transporte.

Apretón monetario y consolidación fiscal: las otras anclas

Sin un ancla cambiaria estricta y con una tasa de política monetaria en revisión, algunos expertos sugieren que es hora de reforzar el anclaje monetario. Para ello, debe limitarse la emisión al crecimiento de la demanda de dinero, es decir, no llevar la emisión más allá de lo necesario para evitar un exceso de oferta monetaria.

Desde Grupo SBS, apuntan que para bajar la inflación mensual a niveles previos, es esencial mantener el orden fiscal, que es fundamental para la estabilidad macroeconómica en el mediano plazo. La clave radica en un manejo prudente de la política monetaria, especialmente en relación al equilibrio entre oferta y demanda de pesos, para evitar efectos no deseados en la economía.

Botão Voltar ao topo