Así será la primera ciudad autosustentable en el espacio
Aunque durante años Elon Musk soñó con llevar a la humanidad a Marte, ahora ha decidido poner su mirada en un destino más cercano: construir una ciudad autosuficiente en la Luna. Este cambio ciertamente aceleró la carrera espacial y ofrece un nuevo rumbo para la exploración más allá de nuestro planeta.
Musk comentó que este proyecto podría hacerse realidad en menos de diez años, un plazo bastante ambicioso en comparación con los planes previos para colonizar Marte. La cercanía de la Luna, que se encuentra a solo tres días de viaje de la Tierra, trae ventajas logísticas y reduce los riesgos en comparación con el planeta rojo.
La “ciudad de crecimiento autónomo” de Elon Musk
Elon Musk describió esta futura base lunar como una “ciudad de crecimiento autónomo”. La idea es desarrollar toda la infraestructura necesaria para que la vida humana sea sostenible allí, sin depender de constantes envíos desde la Tierra. Este concepto no solo suena emocionante, sino que también es un desafío enorme.
Por ahora, el diseño preliminar incluye módulos habitacionales interconectados, diseñados para soportar la intensa radiación lunar, impactos de micrometeoritos y las extremas temperaturas que van desde el calor abrasador hasta el frío gélido. La autosuficiencia es clave; la base buscaría producir oxígeno, agua y alimentos utilizando recursos locales y modernísimos sistemas de reciclaje. La automatización y la inteligencia artificial jugarían un papel importante, optimizando el manejo de recursos vitales.
El rol central de Starship
El gran protagonista tecnológico detrás de este ambicioso plan es Starship, el cohete que desarrolló SpaceX. Este vehículo no solo servirá para transportar materiales y personas, sino que también enviará las estructuras necesarias para erigir la ciudad en la Luna. No obstante, el programa aún está en fase de pruebas y no ha realizado vuelos completos hacia la órbita, lo que lo convierte en un factor crítico para el éxito.
SpaceX está confiando que pronto podrán dar un salto hacia misiones lunares con una nueva generación de prototipos. Musk había considerado antes los proyectos lunares como una distracción de Mars, pero esa percepción cambió cuando la compañía se unió al programa Artemis de la NASA. Firmaron un contrato de casi 3.000 millones de dólares para desarrollar un módulo que llevará astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie. Esto marcó un hito en la participación privada en la nueva era de la exploración lunar.
Y aunque el enfoque ha cambiado hacia la Luna, Musk no ha abandonado la idea de Marte. La intención de su empresa es construir una ciudad en el planeta rojo en un plazo de cinco a siete años, utilizando las lecciones aprendidas en la Luna como banco de pruebas.
Competencia global y regreso a la Luna
Todo esto sucede en un marco de competencia internacional. Por ejemplo, Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, también tiene un contrato millonario con la NASA para desarrollar un módulo de alunizaje. Esto se suma a la emoción global por la misión Artemis, que busca llevar astronautas a orbitar la Luna, y que considera un alunizaje tripulado para 2028. A medida que las empresas privadas se asocian con las agencias espaciales, la dinámica de la exploración espacial se redefine.
Qué falta definirse
Hay muchos detalles que aún están en el aire. No se conoce exactamente cómo será la estructura del asentamiento lunar, ni cómo se organizará la primera fase de construcción, y la cooperación internacional es un tema que está por definirse. También está en discusión si la ciudad funcionará bajo regulaciones multilaterales o si SpaceX optará por un modelo más independiente.
El propio Musk ha admitido que sus plazos anteriores fueron un poco optimistas, especialmente en lo que respecta a Marte. Ahora, la Luna se presenta como un escalón estratégico y un laboratorio para probar tecnologías y modelos de supervivencia en condiciones extremas. Si este ambicioso proyecto lunar tiene éxito, no solo será un triunfo tecnológico, sino que podría abrir la puerta a una nueva era de expansión humana más allá de la Tierra.