Por qué se tributa hoy como impuesto al patrimonio
En la Argentina de febrero de 2026, el tema de las patentes vuelve a ser un punto candente en medio de la creciente presión tributaria. Con los precios de los vehículos en constante ajuste, la discusión se centra en un aspecto fundamental: la forma en que se calcula este tributo. Muchos expertos señalan que la patente ya no representa adecuadamente el uso de las vías, y en su lugar, se ha convertido en una especie de impuesto al patrimonio.
La crítica gira en torno a la base de cálculo. Imaginemos a dos personas que recorren distancias similares: una paga una cifra que parece razonable, mientras que la otra, dueña de un vehículo más caro, enfrenta una boleta disparatada. Esto parece ir en contra del principio básico de lo que debería ser una tasa: igualar el costo a la utilización de las calles y rutas, no al valor del auto.
En respuesta a esta preocupación, el abogado Jorge Monastersky ha propuesto un proyecto de ley que busca devolverle el sentido original a la patente. La idea es que se pague por circular, y no por el precio del vehículo.
Patentes: de impuesto encubierto a tasa razonable
El enfoque de la propuesta es claro. Para los vehículos más pequeños, la tasa anual tendría un tope equivalente a 100 litros de nafta súper, lo que actualmente rondaría los $130.000 al año. Este cambio representaría una reducción significativa para muchos que hoy enfrentan boletas exorbitantes en distintas jurisdicciones.
Este tipo de criterio no es reincidente. Por ejemplo, en Florida, Estados Unidos, la tasa de circulación varía entre u$s90 y u$s100, sin importar si el auto cuesta u$s10.000 o u$s500.000. Allí, se grava el uso de la infraestructura, y no el valor del bien en sí.
El proyecto de Monastersky también incluye un enfoque proporcional. Los vehículos más pesados o con más ejes, como camiones y utilitarios, pagarían más, dado el mayor desgaste que generan en las calles. La lógica es simple: más impacto, mayor contribución, pero siempre desvinculada del valor de mercado.
Desde un punto de vista jurídico, se plantea que la patente debe ser una tasa retributiva de servicios. Cuando se calcula solamente en función de la valuación fiscal, se desdibuja esta relación y se corre el riesgo de caer en una doble imposición, especialmente en relación con tributos como los Bienes Personales. La propuesta busca evitar esta superposición.
Además, se establece un rol fundamental para el Congreso Nacional, que debería definir los principios generales de la norma. Luego, se invita a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a que se adhieran y ajusten sus normativas locales en un plazo de seis meses.
Más allá de la discusión sobre recaudación, el verdadero objetivo es la búsqueda de un sistema fiscal más equitativo. La propuesta implica que un sistema justo no penaliza a quien tiene bienes más valiosos, sino que cobra en función del servicio que el Estado ofrece. En un momento de revisión del esquema impositivo y donde la previsibilidad es clave, esta propuesta comienza a sumar importancia en la agenda legislativa argentina.