La reforma laboral de Milei agita las disputas en el peronismo

El clima político en Salta se caldeó bastante esta semana. Gustavo Sáenz, el gobernador, no se quedó callado y expresó su rechazo al autoritarismo de manera contundente. Después de una reunión con Diego Santilli, de Tucumán, y Osvaldo Jaldo, de Catamarca, dejó en claro su descontento. “¡Basta de autoritarismo!”, declaró Sáenz, apuntando a que se siente agotado por la forma en que ciertas decisiones están siendo tomadas de manera unilateral.

Su malestar proviene de movimientos internos en el Partido Justicialista (PJ) que afectan a varias provincias, como Jujuy y Misiones. Ahí, el partido está pasando por un proceso de “normalización” que está siendo supervisado por figuras cercanas a Cristina Kirchner. En Jujuy, por ejemplo, se cancelaron elecciones internas que iban a realizarse en febrero, dejando temporalmente fuera a un grupo de afiliados, incluida la senadora Carolina Moisés, quien también se había hecho presente en esta reunión en Salta.

Moisés alzó la voz junto a Sáenz, señalando que Cristina Kirchner no puede gobernar el partido de manera autoritaria. “Hace 25 años que no hay internas en Jujuy”, resaltó, en un claro intento de evidenciar la falta de democratización dentro del partido. Para esta legisladora, el peronismo se ha convertido en terreno fértil para la intervención de figuras como La Cámpora, a quienes responsabiliza de la situación actual del PJ.

En Jujuy, el peronismo controla solo seis de los 32 municipios y ya ha expulsado a intendentes del partido, lo que genera preocupación por la falta de legitimidad que esto implica. Moisés sostiene que cuando los mandatos están en juego, las alianzas se debilitan y el silencio se convierte en acción.

En medio de esto, también se ha despertado un debate sobre la reforma laboral. Sáenz y su grupo no están cerrados al diálogo, pero exigen compensaciones para garantizar que sus provincias no pierdan significativamente en términos de coparticipación. Le ofrecieron a Santilli la idea de incluir el impuesto al cheque como una posible solución.

El juego de los norteños en el peronismo sigue surgiendo mientras estos líderes intentan equilibrar sus relaciones con el gobierno y entre ellos mismos. Jaldo y Jalil, aunque rivales, optaron por colaborar en el pasado reciente, dividiendo la influencia del kirchnerismo en sus respectivas provincias, pero pronto sus caminos parecen estar tomando direcciones diferentes.

Mientras tanto, la tensión se siente fuerte en la provincia de Buenos Aires. Máximo Kirchner parece dispuesto a permitir que Axel Kicillof lidere el PJ local para evitar divisiones internas. Esta movida busca desactivar cualquier candidatura que pueda surgir como rival dentro del partido y reforzar la imagen del gobernador al frente. El final de esta historia se aproxima, ya que se acerca la fecha límite para inscripciones de listas.

Por su parte, en la Tierra del Fuego, las relaciones se han agriado. El gobernador Gustavo Melella ha visto cómo su colaboración con el camporismo comienza a desgastarse, especialmente tras la intervención del puerto de Ushuaia, lo que ha generado un nuevo cortocircuito en su administración. El malestar se ha extendido a los municipios, donde la falta de comunicación genera fricciones significativas. Como dice una fuente local, “está todo roto”, dejando entrever el clima de descontento que también se vive al sur del país.

Botão Voltar ao topo