Marcas de lencería niegan despidos pese a caída en ventas

En un contexto complicado para la industria textil argentina, con problemas como la apertura importadora y la caída del consumo, la empresa Eseka, que produce para las marcas de lencería Cocot y Dufour, ha estado en el centro de un conflicto laboral. ¿La razón? Se hablaba de 140 despidos y de pagos de salarios fraccionados.

Recientemente, frente a la planta ubicada en el barrio porteño de Parque Chas, se vivieron momentos de tensión. Hubo protestas en las que intervino la policía, todo debido a la decisión de la empresa de pagar sueldos, aguinaldos y vacaciones en cuotas, lo cual generó un clima de descontento entre los trabajadores.

Los empleados mencionaron que sus sueldos rondan los $700.000 por turnos de nueve horas. La demanda principal en este momento es la regularización urgente de los pagos y la protección de la industria nacional.

Dada la repercusión que tuvo el conflicto, Eseka publicó un comunicado en redes sociales donde desmintió algunas de las versiones que estaban circulando.

El comunicado oficial de la empresa: “No hubo despidos ni pago de sueldos en cuotas”

Después de que el conflicto se hiciera público, Eseka emitió un comunicado donde aseguró que las informaciones que circularon eran “falsas” y buscaban “llevar tranquilidad” a sus trabajadores. En el comunicado, la firma resaltó que, en sus más de 40 años de actividad, nunca hubo atrasos salariales y que no hay deudas pendientes. Además, negaron tanto los despidos como la fraccionamiento de sueldos.

Según el documento, la única medida considerada excepcional fue la reprogramación del pago de las vacaciones del personal que las toma en febrero. Estas se abonarán entre la última semana de enero y la primera de marzo.

Además, una fuente vinculada a la empresa ratificó que no se han producido despidos, enfatizando que “no despidieron a nadie, no suspendieron, no lo van a hacer”. Sin embargo, hay que reconocer que la firma sí enfrenta un deterioro por la falta de ventas, lo que ha generado un problema de caja. Esto ha complicado el pago de más de 500 vacaciones, sobre todo para los trabajadores con más antigüedad.

El conflicto estalló cuando se comunicó que el pago de las vacaciones no podría hacerse de golpe y se haría en tramos. Esta decisión generó protestas que comenzaron con un grupo reducido de empleados y rápidamente crecieron a más de 100 personas, en un plantel total de más de 500.

Se mencionó que había personas en la protesta que no serían empleados de la firma, lo que lleva a pensar que el evento podría haber sido utilizado con fines políticos. Puertas adentro, se admite que no se ha cumplido con el esquema habitual de pago: las vacaciones no se abonarán completas al inicio, sino que se implementará un cronograma especial, resaltando que esto es algo excepcional.

Los empleados comenzarían a recibir su pago correspondiente en tres partes: un 20% al 30% al inicio de su periodo vacacional, un porcentaje similar la semana siguiente, y el 50% restante en la primera semana de marzo. Para quienes tengan vacaciones de 28 días, se prometió el 50% la semana siguiente y el otro 50% en febrero. Las vacaciones más cortas, de 14 y 21 días, se pagarán en un único tramo, confiando en que para ese momento habrá un mayor ingreso de fondos.

El telón de fondo: derrumbe histórico de la industria textil

Más allá de este caso puntual, la situación de la industria textil en Argentina está atravesando una de sus etapas más complicadas. Según datos de la Fundación ProTejer, la producción textil tuvo una contracción del 36,7% interanual en noviembre, y una caída del 47,6% en comparación con el mismo mes del año anterior.

Desde enero hasta noviembre, el sector retrocedió un 6,4% en relación al año anterior y un 23,5% comparado con dos años atrás, con descensos en todos los eslabones de la cadena. La utilización de la capacidad instalada se ubicó en un bajo 29,2% en noviembre, el nivel más bajo de la industria manufacturera, lo que implica una pérdida de 19 puntos porcentuales desde 2024.

El sector textil, así como confecciones, cuero y calzado, ha sido el más golpeado en términos de empleo, con una caída del 15% entre diciembre de 2023 y octubre de 2025, lo que representa la pérdida de 18.180 puestos de trabajo. Además, se reportó la pérdida de 558 establecimientos en la cadena de valor, con un impacto especialmente fuerte en indumentaria y en el sector cuero y calzado.

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