La cantante que rechazó un concierto y perdió 76 mil millones en cripto

Es complicado no imaginar cómo habría mudado la vida de Lilly Allen si hubiera tomado una decisión diferente. Hoy, podría ser la tercera mujer más rica del mundo, pero en su momento decidió no aceptar un pago en bitcoins.

En 2009, cuando todo esto ocurrió, el bitcoin era una novedad y poco se conocía sobre su potencial. La artista, en la cima de su carrera tras el éxito de su disco It’s Not Me, It’s You, se encontró con una oferta que le pareció poco atractiva y decidió rechazarla. Se le ofreció un pago de 600 dólares para dar un concierto virtual dentro de un entorno digital llamado Second Life. Para alguien en su posición, esa suma era casi irrelevante.

Aparte del monto, lo curioso era que el pago no sería en dinero tradicional, sino en bitcoins, una moneda digital que en esa época apenas comenzaba a hacerse un nombre. A su valor mínimo, era un riesgo que Lilly no estaba dispuesta a correr.

Con el paso de los años, la artista reveló que la oferta incluía cientos de miles de bitcoins. En 2009, cada bitcoin valía solo 0,0007 dólares. Aún así, aceptar un pago así parecía más peligroso que cualquier otra cosa. Era una jugada incierta, y Lilly prefirió mantenerse alejada de ese tipo de arriesgos, pensando que no había mucho que ganar.

Hoy, con el precio del bitcoin en torno a 88 mil dólares por unidad, esos 860 mil bitcoins que pudo haber tenido representarían una fortuna cercana a los 76 mil millones de dólares. Una suma que la habría colocado en un lugar muy distinto frente a su actual patrimonio, que se estima en alrededor de cuatro millones de dólares. Es un recordatorio interesante de cómo las decisiones, incluso las que parecen intrascendentes, pueden cambiar el rumbo de nuestras vidas.

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