Metalúrgicos advierten sobre caída de producción y empleo
La industria metalúrgica está atravesando uno de sus períodos más difíciles en años. El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, no tiene dudas sobre el diagnóstico: la actividad se encuentra en crisis, con una clara reducción en la producción, cierre de pymes, despidos y un creciente ingreso de productos importados que amenaza a la fabricación nacional.
En detalle, los últimos datos indican que la producción del sector cayó un 4,7% interanual. Casi todos los segmentos están sufriendo, salvo los acoplados y semirremolques, que parecen ser la excepción. Rubros como la laminación, forja y fundición han visto descensos promedios de hasta el 15% en comparación con el año anterior. Esta situación genera un ambiente complejo y preocupante para muchas empresas.
La crisis se siente especialmente en Buenos Aires, donde se concentra el 60% de la metalurgia del país. Allí, la caída es del 7,7% y afecta a aquellas empresas vinculadas a la construcción, maquinaria y transporte. Este contexto es alarmante, especialmente porque la mayoría de las empresas en este sector son pymes, responsables de una gran parte del empleo.
Desde hace 20 meses, se han perdido alrededor de 15 mil puestos de trabajo. Del Re recalca que para ellos, despedir gente es un verdadero fracaso. “La metalurgia necesita personal calificado, y siempre se confía en que la actividad pueda repuntar”, comenta con un tono de preocupación genuina.
Otro desafío importante es el ingreso de productos metalúrgicos importados, que han aumentado un 70%. Este flujo masivo de bienes del exterior ha hecho que muchas empresas nacionales enfrenten grandes dificultades, e incluso algunos cierres en las últimas semanas. Del Re asegura que este fenómeno explica mucho del panorama actual.
En medio de esta crisis, surge un reclamo por políticas industriales sostenidas. Según Del Re, la falta de una estrategia clara y protectora para el sector es preocupante. En países más desarrollados, los gobiernos fortalecen sus industrias con políticas activas, mientras que aquí parece que todo se deja a la merced del mercado.
Por eso, insiste en la necesidad de buscar un equilibrio. “Hoy el mundo trabaja para equilibrar sus economías, y Argentina no puede quedar atrás”, concluye, destacando la fuerte competencia con naciones que mantienen sus industrias bajo un paraguas de soporte estatal.