El Tesoro necesita renovar el 74% de sus vencimientos en 2025
El panorama financiero argentino se encuentra bastante agitado. Después de la última licitación de deuda, el Tesoro ahora se enfrenta a una tarea importante: debe renovar, al menos, el 74% de sus vencimientos antes de que termine el año. Esto significa que, para no tener que emitir más pesos, necesita hacer un juego de alto impacto en el mercado. Muchos economistas creen que las tasas de interés continuarán elevadas en los próximos meses y no descartan más ajustes en los encajes.
De acuerdo con un informe de LCG, el actual stock de depósitos en moneda local del Tesoro en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) es de $12 billones. Este monto solo cubre el 26% de los $45,6 billones que vencerán entre septiembre y diciembre. Así que el tema no es menor; el resto deberá conseguirse en el mercado o, bien, expandiendo la cantidad de dinero circulación, lo que sería complicado para la política monetaria actual.
En la reciente licitación, el Ministerio de Economía no solo logró cubrir todas las obligaciones de la semana, sino que además consiguió un financiamiento adicional al colocar casi $7,7 billones. Este monto significa un sorprendente “rollover” del 114%. Sin embargo, Melisa Sala, economista de LCG, aclaró que si consideramos que vencieron $1 billón por el TG25 el lunes, el número queda en un 100%.
Otro detalle interesante es que la demanda por el título más corto, que vence el 30/9, parece haber sido completamente privada. Esto significa que, a corto plazo, los vencimientos se elevarán.
Cerca del 60% de la demanda se concentró en bonos indexados a la tasa Tamar de los plazos fijos mayoristas, que cerró en un 81% anual. Para las Lecaps más cortas, la tasa fue del 75,7%. Además, el BCRA impuso un nuevo aumento de 3,5 puntos porcentuales en los requisitos de encaje para todos los depósitos, pero también redujo los encajes en efectivo para los depósitos a la vista. Esta estrategia también incluyó la posibilidad de integrar esos encajes con títulos ofrecidos por el Gobierno, lo que tuvo un claro impacto en la licitación.
Se prevén tasas altas y encajes récord
De cara al futuro, desde LCG mencionan que los depósitos del Tesoro en el BCRA podrían aumentar en los próximos meses, gracias a financiamientos netos positivos y un superávit fiscal. Esto podría reducir la necesidad de “rollear” deuda.
Aun así, subrayan que, con las exigencias actuales, la demanda de dólares antes de las elecciones y el manejo errático de liquidez de los bancos por cambios frecuentes en normativas, las tasas permanecerán altas por un tiempo. No se descarta que el Gobierno busque compartir con los bancos el costo de la esterilización de pesos, lo que podría incluir un nuevo aumento en los encajes en efectivo. Si finalmente se permite integrar esos encajes con títulos públicos, el Tesoro podría generar incentivos para colocar deuda a tasas más bajas.
Juan José Vásquez, especialista del Grupo Cohen, comentó que si no hay un rollover completo, podrían llegar a subir los encajes. Lo curioso es que ya están en niveles máximos de los últimos 25 años, así que es difícil imaginar una nueva subida.
Según un informe de PPI, a partir de septiembre los encajes de los depósitos a la vista podrían escalar aproximadamente hasta 52,3% en promedio, una cifra histórica desde enero de 1993.
Este panorama de tasas altas y encajes récord, sin dudas, se mantendrá hasta las elecciones legislativas de octubre. Caputo incluso insinuó que la actual volatilidad responde a los temores del mercado sobre los intentos del oficialismo de “romper el equilibrio fiscal”. No obstante, se espera que esta situación sea solo transitoria.
En todo caso, este ambiente afectará la actividad económica: en julio, el país experimentó su tercera caída consecutiva y corre el riesgo de caer nuevamente en recesión. Las tasas ya están afectando la capacidad de las familias para cumplir con sus obligaciones y es probable que pronto también repercutan en las empresas.